Recordando Puno, una tierra de valientes
Desde hace un buen tiempo (2012) he tratado de escribir algo sobre Puno y todavía no lo he podido hacer y no sé el porqué; tal vez, en mi inconsciente quiera olvidar algunos detalles y el plano más consciente me dice que debo hacerlo. Que es una obligación moral con mis amigos y compatriotas puneños, todos tan anónimos como yo mismo, tan peruanos como las chulpas y tan andinos como el Titicaca o tan exquisitas como un Kankacho servido por una dama puneña de sombrero y trenzas.
Puno es el Perú completo, sin Puno, el Perú de ahora, sería algo muy diferente. No seríamos fruto de una civilización milenaria venida desde los andes, seríamos probablemente una república bananera de piratas sin patria, invasores y desheredados del mundo. Somos un pueblo asentado en su propia tierra desde los milenios que se pierden en el tiempo. No le debemos nada a nadie.
Puno, es algo más que el lago Titicaca, sus planicies, selvas, culturas. Es su gente, corazones curtidos de amor, trabajo y también de sufrimiento. Puno, son los hombres y mujeres valientes, tenaces y persistentes con la vida. No todos los humanos son capaces de reír y sonreír a cuatro mil metros sobre el nivel del mar y seguir adelante, construyendo el mundo para toda la humanidad, como si no pasara nada.
En mi estadía en Puno, recorrí casi toda la región y tuve la suerte de conocer directamente muchas personas y en todas ellas encontré apertura, trabajo y amistad; especialmente, voluntad de hacer y cariño por su tierra. En Puno, las personas aman a su terruño y se sienten orgullosos de ser puneños y tienen muchísimas razones para ello, como son sus manifestaciones culturales con presencia en el mundo y determinación como parte del territorio nacional. A nadie de las personas que tuve el gusto de conocer se les podría haber ocurrido otra nacionalidad que no sea la del Perú, por eso, creo que en momentos como los actuales, de crisis política y del duelo inmenso que cubre las planicies y corazones de Puno, todos los peruanos somos y seremos Puno.
No hay espacio para la diatriba y menos aún para el olvido. La Fiscalía de la Nación y el gobierno nacional deben abrir la investigación a organismos internacionales independientes y sancionar a quienes corresponda. No solo el pueblo de Puno lo demanda, el Perú entero lo requiere como una condición sine qua non de nuestra democracia.
El país entero espera una respuesta política de las principales autoridades del ejecutivo, del congreso de la república y del poder judicial. Los tres poderes del Estado son responsables de lo que ocurre en el país. No somos una dictadura democrática, somos un país democrático, con pleno funcionamiento de los tres poderes del Estado, en consecuencia, exigimos una repuesta inteligente de las autoridades. Necesitamos conocer la verdad desde todos los puntos de vista y resolver con justicia el dolor de las familias y comprender qué estuvo mal y porqué la violencia sustituyó el dialogo. En dos siglos de república, estamos casi como en el comienzo.
Es cierto que tenemos una economía sub desarrollada y muy desigual, que ha fracasado la regionalización y la descentralización, que se ha multiplicado la corrupción en todos los ámbitos de gobierno (nacional, regional y local), además, también es cierto que somos una sociedad pasiva con la corrupción y que dos siglos de república no han sido suficientes para resolver los problemas de bienestar de la población peruana; hecho que se agrava por haber elegido a siete presidentes tan nefastos, (Fujimori, García, Toledo, Humala, Kuczynski, Vizcarra, Castillo) y congresistas que nos avergüenzan.
Este es el contexto actual, podrán generarse muchos conflictos políticos que pongan a prueba nuestra democracia, sin embargo, como en el pasado, superamos los problemas y hoy como ayer y siempre, insistiremos que Puno es el Perú!
Elmer A. Monteblanco Matos