Políticas públicas e Ilusión de Bienestar
Es octubre; mes del señor de los milagros. El gobierno del presidente Castillo ha publicado la “Política General del Gobierno para el periodo 2021-20261 que contiene 10 ejes, 30 lineamientos y 152 líneas de intervención2.
Al respecto, se podría decir que son políticas que cualquiera de los partidos políticos que participaron en la contienda electoral podrían suscribir, con el agravante que no se dice nada específico para combatir la corrupción, ni sobre el necesario fortalecimiento de la Fiscalía de la Nación y del Poder Judicial, que son los ejes fundamentales de las democracias representativas; especialmente, en un momento tan crítico que el propio Presidente Castillo cuando estuvo en Washington dijo “tenemos corruptos hasta para exportar”.
Si entendemos que la política general del gobierno, es el conjunto de lineamientos de políticas, estrategias y acciones con fines de lograr el desarrollo económico y social, que supone superar la pobreza, eliminar la corrupción o posicionar el país dentro los países de ingresos altos, es lógico que se tenga que definir un marco conceptual de las políticas, en el contexto de una visión de futuro y donde los planteamientos estratégicos señalen el camino a seguir; es decir, hacer saber a los administrados, cuál el espíritu y filosofía del gobierno, hecho que omite el documento publicado.
Los ciudadanos necesitamos imaginar y construir el futuro, identificar las metas y conocer el camino que vamos transitar desde las infinitas trochas que nos toca peregrinar en este basto espacio que es nuestro territorio y donde empresarios, trabajadores, campesinos y ciudadanos en general, tenemos deberes que cumplir, porque somos responsables de lo que hemos elegido.
Cuando el Presidente Pedro Castillo, fue confirmado como ganador de las elecciones para el período 2021-2025, todas las fuerzas visibles y ocultas defensoras del status quo y temerosos del cambio del modelo económico que los había privilegiado (contratos públicos, concesiones de explotación de los recursos naturales y manejos privilegiados de los asuntos públicos) se alzaron en su contra, porque temían que un profesor de escuela rural, venido desde un pueblo alejado, con un discurso relativamente extremo, podría afectar sus negocios y privilegios, sin embargo, en solo 70 días, y después de equívocos propios de la inexperiencia y pugnas internas en el cogollo del gobierno, el discurso del Presidente Castillo ha cambiado, de modo que los amigos temerosos del cambio de modelo, pueden dormir tranquilos y disfrutar sin mayor desasosiego de las playas de Miami o Europa; contexto, donde los electores del profesor Castillo, más temprano que tarde reclamarán el valor de sus votos y no es para menos.
La democracia es un proceso dinámico, se expresa en las calles, en el congreso de la república, en los medios de comunicación y en las redes sociales, por lo tanto, la Realpolitik del Presidente Castillo será sobrevivir al temporal de las derechas en el Congreso de República, cuya innegable intención es vacarlo y a los temporales y vientos en contra de las izquierdas que recién están entendiendo el valor de sus votos y cuyo resultado es impredecible.
En esta perspectiva, lograr un equilibrio estable será muy difícil, no solo porque el gobierno enfrenta la posibilidad real de caer en el infierno (vacancia) y en el mejor de los casos, sobrevivir al purgatorio (conflicto permanente con el congreso), para lo cual requiere consolidar algunas alianzas fácticas que le brinde soporte político en el congreso de la república. Es probable que las izquierdas moderadas, que son minoría, asuman su defensa como un deber moral, en la medida que el programa de gobierno sea efectivamente transformador y no la continuidad de las políticas de los gobiernos anteriores (Fujimori, García, Toledo, Humala, PPK) que nos llevaron a la situación actual visibilizada por la pandemia del COVID19.
Al respecto, los ciudadanos anónimos e invisibles deben estar preguntándose sobre el rol de presidente en los momentos actuales. Las mayorías han elegido un presidente de la república para gobernar y liderar el proceso de cambio del país, para que siembre las bases de una transformación real del Estado, donde los tres niveles de gobierno (nacional, regional, y local) estén al servicio de los intereses nacionales y del bienestar y progreso de los ciudadanos, con instituciones de actuación eficiente, oportuna e inclusiva, con un relacionamiento más equitativo y racional de lo público con lo privado, respetando el medio ambiente y una complementariedad y coordinación funcional más eficiente de las entidades públicas.
Desde los inicios del proceso de descentralización (2002), la regionalización ha quedado suspendida y acotada a los territorios departamentales, donde operan grupos de poder que se turnan en los gobiernos regionales, lo cual ha implicado que la inversión pública se atomice y se generen importantes ineficiencias y la multiplicación de los actos de corrupción que afecta al país en su conjunto.
En el marco de la política general de gobierno, sería importante revisar en profundidad las lecciones aprendidas de los procesos de corrupción que dañaron severamente al país y afectaron el crecimiento económico, lo que implicaría, repensar las normas y los mecanismos de adjudicación de los contratos de gobierno (concesiones de recursos naturales, asociaciones público privadas, entre otros) y mejorar las normas de competencia y antimonopolio que tanto daño hace a la competitividad de las empresas nacionales.
En este contexto, el gobierno debería compartir con la ciudadanía su visión de futuro en el marco de la política general aprobada, de modo que los ciudadanos y agentes económicos puedan contribuir y tomar sus decisiones. La democracia es eso, compartir y construir juntos el camino.
Elmer Amador Monteblanco Matos
1Decreto Supremo N° 164-2021-PCM (16-10-2021)
2Decreto Supremos N° 029-2018-PCM art. 7.4 “A los cuarenta (40) días de haber asumido sus funciones el Presidente de la República, y por iniciativa de este, el Consejo de Ministros aprueba mediante acuerdo la Política General de Gobierno, en el marco de las Políticas de Estado, los objetivos del Plan Estratégico de Desarrollo Nacional y las políticas nacionales vigentes. Dicha Política General se materializa mediante Decreto Supremo refrendado por el/la Presidente/a del Consejo de Ministros.”