Nuestra impúdica democracia
He leído tu excelente artículo y me permito decirte que desde la mirada de una argentina observo varias coincidencias con mi país. En Argentina los ciudadanos son considerados “clientes” por las estructuras político-partidaria, en una concepción neoliberal del proceso electoral.Ambos países en vía de desarrollo (o al menos lo intentan) tienen una dependencia económica de los países hegemónicos que limita al sistema democrático. En ese marco, los medios de comunicación juegan un rol preponderante que ayuda a construir la imagen de los candidatos que representan el poder económico real.
Entiendo también que parte del problema electoral es la existencia de una sociedad de bajo nivel educativo (será adrede?) que no tiene memoria, que poco investiga antes de elegir su voto y que luego deslinda responsabilidades en el “elegido”. La sociedad no asume que quien gobierna es producto de su elección y por tanto tiene una responsabilidad en la realidad que vive. En Argentina hay poca participación ciudadana en la política cotidiana, las movilizaciones están concentradas en los pocos grupos organizados. Veo también una sociedad con una pobreza estructural, que arrastra de generación en generación y tal vez por eso sea una sociedad fragmentada e individualista. Los gobiernos usan las organizaciones que representan a los más vulnerables y se entremezcla la corrupción de sus dirigentes con la estructura de gobierno o partidaria.
El fenómeno de la informática y la internet atraviesa a todas las clases sociales, lo privado se mezcla con lo público y ello tergiversa valores y modos de alcanzar el éxito. Entiendo que la democracia argentina ha perdido institucionalidad y una parte importante está en el poder judicial, desde el momento que no se ejerce una justicia que esté a la altura de las circunstancias. En el intento de magnicidio de nuestra vicepresidenta no hay avances sustantivos en la investigación, y parece haber sido dejada de lado. Es más importante comunicar el “jakeo” de los wsp de un ministro corrupto, que juzgar su propia corrupción…. y podemos seguir con más ejemplos desopilantes.
Con relación a tu comparación de la figura presidencial con la de un virrey discrepo, entiendo que es propio de todo sistema presidencial y obviamente de las monarquías existentes.
Rescato de tu país que sea unitario y con una sola cámara legislativa, en Argentina el federalismo y la existencia de dos cámaras (diputados y senadores) entiendo que no ayudan a construir consensos para la definición de políticas de estado de largo plazo que ayuden a cambiar la triste realidad.
Bueno, no sigo es demasiado extenso esto. Solo queda agregar un beso enorme a Rosi y un abrazo para vos.
MB